
¿Cuántas veces hacemos lo contrario de lo que aconsejamos, o hacemos algo que nunca admitiríamos? Nos ocurre prácticamente a diario.
El ser humano tiene una doble moral característica de la que casi no es consciente, pero que está muy presente en cada día de nuestra vida, cada vez que nos enfrentamos a la toma de una decisión - por insignificante que ésta sea -, cada vez que alguien nos pide nuestra opinión sobre algo... nos encanta opinar sobre lo que no nos concierne, como si nuestras palabras no tuviesen importancia alguna, y al mismo tiempo nos considerásemos los seres más inteligentes del planeta.
El hombre (entiéndase hombre como hombre y mujer, que el lenguaje de género está a la orden del día) "lo sabe todo", "nunca se equivoca", es un ser perfecto. Tan perfecto como su propia imaginación, como la imagen que tiene de sí mismo, una imagen totalmente irreal. Es como... si nos mirásemos al espejo y viésemos sólo aquello que nos conviene, que nos interesa, y la realidad fuese algo totalmente ajeno a nuestros - a veces creo que diminutos - cerebros.
Esta noche he participado en un juego estúpido, por internet. Ya se sabe que, en internet, todo vale, ¿no es así? Somos impunes en el cyberespacio. Pero tras las pantallas, tras los teclados, tras los cables y las ondas, hay personas. Es la primera vez que juego a algo tan estúpido, sólo por diversión, y encima he salido escaldada: he jugado a reírme de otra persona. Es algo que nunca he hecho, va contra mi moral, aunque sea - como es el caso, no penséis que he hecho nada del otro mundo - una broma estúpida e insignificante.
¿Sabéis cuando se dice... que si no estás seguro de algo, es mejor no hacerlo, porque todos los buenos caen? Seguramente, de haber sido una persona acostumbrada a quedarse con quienes lo rodean - y creyéndose más importante que ellos -, me habría salido bien la jugada. Pero no a mí. Es como quien no bebe nunca cuando tiene que conducir, y el único día que se toma un cubata le hacen un control de alcoholemia. Pues esto es lo mismo: no hago nunca nada del estilo, y para un día que lo hago - he de aclarar, para mi mayor desgracia, que poco después me sentí mal y me quité la idea de la cabeza - la otra persona me pilla y no me da una reprimenda, sino que se ríe ella de mí. Eso avergüenza mucho más, os lo aseguro.
Fdo: The good girl.
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